Quienes somos y de dónde venimos
Siempre he deseado reconocer la importancia de quienes, desde el punto de vista intelectual, nos han traído aquí.
Voy a hablar de tres personas que han marcado mi vida educativa. Ya no me acuerdo de los apellidos de mis profesores de bachillerato, pero aquí van algunos nombres: Margarita (Literatura), María Malo (Química en quinto de bachillerato y Física en sexto: el apellido es fácil de recordar), y muchos otros... Lamento no recordaros a todos.
En la universidad tuve, al menos, a diez profesores que me marcaron:
Ignacio Bosque: estudié con él Lingüística General 2. Es un genio, aunque difícil de seguir si no tienes buena formación: dirigió mi tesis de licenciatura (lo que ahora es la maestría) y he aprendido con él más Lingüística que con ningún otro. Lo volví a ver en el Congreso Internacional de Hispanistas en Seúl y hablé con él varias horas. Sigue siendo el genio que siempre fue. Los alumnos que estudiamos doctorado con él no nos olvidaremos nunca porque su dedicación era completa.
Francisco Aliaga: estudié con él Lingüística General 1. Una fuente inagotable de información sobre el Estructuralismo y la temprana Gramática Generativa. Sus clases eran un continuo debate, que no gustaba a todos, pero me apasionaba a mí.
Fernando Lázaro Carreter: estudié con él Teoría del Lenguaje Literario en el grado (5º curso) y luego un curso de doctorado sobre "El Quijote": todo un año. En esa época yo fumaba, Fortuna, y él, Ducados. En el descanso de la clase siempre me pedía un cigarrillo y me pedía que me cambiara al tabaco negro; cosas de don Fernando. Su conocimiento era la envidia de todos. En una clase sobre "El quijote" se presentó con más de 20 libros y nos retó a que buscáramos en la obra de Cervantes pasajes que recordaban distintos géneros literarios de la época: pastoril, de caballerías, etc. Fue comparando uno a uno, fragmentos de "El Quijote" que eran casi copias de las obras que había traído. Éste fue su examen de Teoría del Lenguaje Literario: de "Sobre los ángeles", de Rafael Alberti. La pregunta del examen era, aproximadamente: "Explica este poema desde cualquier teoría de análisis literario".
te sacaron en hombros,
muerta.
De mi corazón, muerta,
perforando tus ojos
largas púas de encono
y olvido.
De olvido,
sin posible retorno.
Muerta.
Y entraste tú de pie,
bella.
Entraste tú, y ahora,
por los cielos peores,
tendida,
fea,
sola.
Tú.
Sola entre cuatro sombras.
Muerta.
Si queréis, algún día explico mi versión del poema.
Ese examen duraba, como todos en aquella época, 4 horas y esa era la única pregunta del examen.
Por cierto, el examen más largo que he hecho fue el de Historia en 1º de carreta, que duró 8 horas (4 por la mañana y 4 por la tarde). Creo que nunca he terminado más cansado.
Hay muchos más que me han marcado: José María Díez Borque (Literatura moderna y contemporánea), Rafael López Cano (Historia del español 1 y 2, el único profesor al que he visto suspender a un estudiante por 2 faltas de ortografía en la misma palabra: "Bicebersa"), y muchos otros que no puedo recordar.
Ninguno de ellos era un profesor fácil. En las clases de Ignacio Bosque aprobaba el 28% de media y en las de Lázaro Carreter, menos aún. Era una lucha por aprender, por llegar a ese listón que parecía insuperable. Era, en una palabra, EDUCACIÓN.
En realidad, esa es parte de mi historia.
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