Trastornos psicológicos

    Esta entrada es algo personal, pero creo que se requiere conciencia colectiva sobre cómo es realmente Corea del Sur (ROK, por sus siglas oficiales en inglés: Republic of Korea), un país especialista en ocultar lo que podría ser molesto para la imagen que quiere transmitir: tecnología avanzada, ciudades futuristas, empresas punteras, sistema de salud imbatible y muchos otros estereotipos que distan mucho de la realidad. 

    No existen los países paradisíacos, sin duda, pero sí aquellos que pretenden serlo. En esta entrada me voy a centrar en el cuidado psiquiátrico en Corea del Sur.

    Hasta no hace mucho, ser diagnosticado con un trastorno psicológico como la depresión podía impedir que los enfermos pudieran acceder a determinados empleos públicos. Por supuesto, las empresas no se atreverían a contratar a un "loco". Quizá luego elabore más las causas por las que los trastornos mentales tienen tan mala prensa, pero voy a centrarme en un caso específico: el mío.

    Yo trabajaba en una universidad privada (Kyung Hee University). En el año 2000, me diagnosticaron depresión clínica y el psiquiatra me dio la baja médica durante 6 meses. Durante ese periodo, cobraba algo menos de la mitad del sueldo. Para enviar el documento a la facultad donde trabajaba (Estudios Extranjeros) hablé con el decano, al que consideraba amigo porque fuimos compañeros en los cursos de doctorados de la Universidad Complutense y él y su mujer fueron quienes me invitaron a Corea y el motivo último de que viniera. A pesar de que ese tipo de comunicación sobre una baja médica es privada, el decano pensó que era buena idea que lo supiera todo el claustro. Como he dicho, Corea recela de ese tipo de trastornos, así que algunos empezaron a llamarme loco. Ese decano, incluso, advertía a otros profesores extranjeros de que "estaba loco". Supe eso, por supuesto, porque varios compañeros me lo comunicaron, aunque después de dejar su puesto, por miedo a represalias. 

    Mi vida laboral fue un auténtico infierno desde entonces porque cualquier oposición que hiciera a una propuesta del departamento donde trabajaba se veía como algo irracional, sin sentido. También hubo un cambio notable en el trato de otros compañeros en otros departamentos.

    Después de incorporarme tras los seis meses de baja a mi puesto, seguí haciendo mi trabajo, pero ya no podía asistir a actividades extracurriculares porque el ambiente estaba muy enrarecido. Seguí publicando, enseñando (de hecho, elaboré el programa de estudios de todo el departamento). La única secuela que me dejó la depresión fue el insomnio, que me persigue hasta el día de hoy (yo siempre he dicho que mi depresión fue causada por el insomnio, pero el psiquiatra pensaba que era al contrario; la realidad es testaruda y creo que tengo razón).

    Un día vino a mi despacho quien había sido el decano, mi supuesto amigo, para decirme que dos artículos que había publicado no podían tenerse en cuenta para la evaluación a que debía someterme un año después. No había ninguna razón (uno está publicado en la página web de la escritora y otro en la página web del escritor: ambos me pidieron permiso para incluirlos porque les parecía interesante: siguen ahí hoy en día). Entonces entendí que no había ninguna posibilidad de que pudiera superar la evaluación del departamento, así que dimití antes del año de evaluación.
La mayoría de los coreanos ocultan sus problemas psicológicos por miedo a represalias, incomprensión, acoso... Creo, sinceramente, que ese es uno de los principales motivos por los que el índica de suicidio es de los más altos del mundo en Corea. Una depresión se trata con especialistas y medicación y, con ayuda, puede superarse, pero si el acompañamiento de ese trastorno es un aislamiento obligado por tu entorno laboral y social, entonces la solución es más compleja. 
Consulten las estadísticas sobre suicidios en Corea del Sur y entenderán de qué hablo.

Suicidio en Corea del Sur - Wikipedia, la enciclopedia libre


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